Cinco Correciones Para Tu Hijo Impertinente

Cinco Correciones Para Tu Hijo Impertinente

La semana pasada hablé sobre por qué es importante capacitar a nuestros hijos para que sean respetuosos . Ahora hablemos sobre como es eso en diferentes edades y etapas.

Cuando le dije a mi esposo Ben que estaba trabajando en una lista de frases y correcciones que usamos en nuestro hogar cuando nuestros hijos son irrespetuosos, objetó con una sonrisa, “¡pero no está funcionando!”

Es verdad. Todavía estamos en pleno proceso de abordar este pecado en nuestro hogar. Y estarémos abordandolo por muchos años más. El punto no es que estas sean frases mágicas que tomarán el lugar de la disciplina o erradicarán instantáneamente el comportamiento problemático. La razón por la que son útiles es que son formas rápidas de diagnosticar lo que está mal, casi como un manual. Como padre, me siento tan cansado de juzgar a los hermanos que se pelean, explicar razones para todo o analizar un problema en nuestro hogar. Tengo fatiga de discernimiento. O algo así.

Como mencioné antes, a menudo no corregimos el comportamiento irrespetuoso en nuestros hijos simplemente porque no podemos identificar lo que está mal con él. Es simplemente molesto Pero no es solo molesto. Así que espero que esta lista lo ayude a diagnosticar rápidamente lo que está mal y que se lo explique más fácilmente a su hijo.

En 1 Timoteo, Pablo instruye a Timoteo: “No reprendas a un hombre mayor, sino que aliéntalo como lo harías con un padre …” Es interesante que esto viene solo en cinco versículos después de que él dice “que nadie te desprecie por tu juventud”. Entonces, Pablo le dice a Timoteo que trate a los hombres mayores con deferencia, incluso cuando definitivamente necesitan ser corregidos. Si Timoteo necesitara esta instrucción, ¿cuánto más nuestros niños mocosos?

1. “No puedes corregirme”. O bien, “No puedes contradecirme”.

El 99% del tiempo cuando un niño corrige o contradice a un adulto, necesita remediarlo. Lo principal a lo que hay que prestarle atención es el tono y la motivación de su hijo. Los niños están muy motivados para corregir a los adultos, porque quieren demostrar algo: independencia, dominio … lo que sea, no es bueno. Este tipo de actitud es simplemente fea, y los niños no crecen fuera de ella. ¿Alguna vez te has sorprendido corrigiendo un pequenita detalle en una historia que tu pareja está diciendo? Yo sé que yo sí. A todos nos gusta tener razón. Y a todos nos gusta llamar la atención cuando alguien más está equivocado. Tampoco permitimos este tipo encontrarle las cinco patas al gato entre hermanos. Es solo menospreciar.

Estaba jugando un juego recientemente con mi prima (una jovencita) y mi hijo. Llegó mi turno y accidentalmente hice un movimiento ilegal. Mi prima muy dulcemente dijo: “¿Está permitido?” Me di cuenta de mi error, y luego me divirtió ver cuán educadamente había señalado mi error, como si ella misma no estuviera muy segura (créeme, lo sabía). Pero cuando lo pensé más tarde, me di cuenta de que no solo estaba siendo discreta. Ella estaba estableciendo un bello ejemplo de respeto y deferencia. ¡Aunque era yo que estaba rompiendo las reglas!

2. “No seas sabio en tus propios ojos”.

Si su hijo tiene el hábito de siempre dar a conocer su opinión, hágale un favor y ayúdelo a romper el hábito. Hay tantas circunstancias en la vida en las que simplemente no es nuestro lugar ofrecer nuestra opinión, y solo es destructivo hacerlo. A veces no es asunto nuestro. A veces está más allá de nuestro grado de pago. A veces no estamos informados y es mejor mantener la boca cerrada. Los niños necesitan aprender esto temprano, o se vuelven en insufribles sabelotodos.

Uno de mis hijos me favorece, y definitivamente tiene que luchar contra la tentación de ser un sabelotodo. Con los años, hemos aprendido a usar Proverbios 3:7 en muchas circunstancias: “No seas sabio en tus propios ojos”. Es sorprendente cómo las Escrituras tienen la capacidad de cortar directamente al corazón de lo que salió mal en nuestros corazones y luego salió por la boca.

3. “No te pregunté”.

A medida que los niños crecen, con mayor frecuencia los involucramos cuando tomamos decisiones. Pero los niños, incluso los adolescentes, necesitan aprender la diferencia entre cuándo se pide su opinión y cuándo no.

A veces, solo se necesita una aclaración. Algo parecido a,

“Papá y yo vamos a decidir y no vas a ayudar esta vez”. o

“Estoy seguro de que te encantaría ir a Tennessee para las vacaciones de primavera, pero no es tu decisión”. Pero a veces, exige una reprensión.

4. “Esa es una palabra adulta”. O, “Esa es una palabra para mamá y papá- No puedes decirlo “.

Como padres, tenemos la responsabilidad de dar un ejemplo de un hablar puro y piedad para nuestros hijos. Hay muchas veces en que necesito arrepentirme delante de ellos y decir: “Lo siento”. No sigas mi ejemplo en eso “. O como solía decir mi padre: “Haz lo que digo, no lo que hago”.

También hay momentos en los que es apropiado que un adulto diga o haga algo que un niño no debe decir o hacer.Las palabras son herramientas. No le darías una cuchilla a un niño de dos años, pero está bien que lo vea en uso.

Como padre, podríamos decir que hacer tal o tal cosa sería estúpido y necio. Y enseguida la niña de dos años está caminando por la casa gritando: “¡Estúpido! ¡Estúpido! ¡Estúpido!” Está bien decirle a un niño que no puede decir algo, incluso cuando ud. no tiene la intención de sacarlo de su propio vocabulario.

5. “¿Eres la madre?” O: “Ese no es tu trabajo”.

A veces es bueno que los hermanos se corrijan entre sí. Una pequeña presión social nos ayuda a mantener a los niños en línea, y necesitamos toda la ayuda que podamos obtener, ¿verdad? Pero no es tarea de un niño de seis años disciplinar a su hermano de cinco años.

De nuevo, todo se reduce a la motivación. Si notamos que un niño se está reprochando a otro, o está constantemente tomando sus acciones, o hablando con autoridad que simplemente no tiene, dígale a su hijo: “Ese no es tu trabajo”. Para un niño es simple y fácil entender que ha asumido el papel de padre de una manera que no es apropiada. Este es otro buen uso cuando un niño corrige a un padre.

Espero que estas cinco correcciones te ayuden a identificar y tratar rápidamente las malas yuyos que aparecen en los corazones y el habla de tus hijos. Como dije, el trabajo es contínuo y difícil, pero el diagnóstico es la mitad de la batalla.

 

Sobre el Autor

Michal Crum es esposa de Ben y madre de Daniel (9), Zion (8), Knox (3) y Clementine (2). Ella bebe demasiado café, se muerde el labio y ha alcanzado el estado experto al omitir páginas enteras (sin ser detectado, por supuesto) mientras le leía en voz alta a sus pequeños. Síguela en facebook.com/michalthegirl

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Michal Crum is wife to Ben and mother to Daniel (11), Zion (9), Knox (4), Clementine (3), and baby Clara. She drinks too much coffee, bites her lip, and has attained expert status at skipping entire pages (undetected, of course) while reading aloud to her little ones. Follow her at facebook.com/michalthegirl

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